CREANDO
NUEVOS RUMBOS EN PINTURA Y GRABADO
Julio
Valdez compacta tanto la historia como la geografía en sus pinturas
y grabados. De la interacción de sus experiencias urbanas contemporáneas
y las tradiciones diversas y ricamente estratificadas de su herencia
insular, Valdez crea imágenes que reflejan tanto la visión
personal como la mitología colectiva. Nacido en Santo Domingo
en 1969, Valdez se mudó a la ciudad de Nueva York en 1993. Este
traslado geográfico suscitó su búsqueda de una
nueva historia que abarcaría la cultura y la memoria, y dejaría
su huella en sus pinturas y grabados.
Al
igual que la poesía épica de Pedro Pietri, autor de Puerto
Rican Obituary (Obituario puertorriqueño), las imágenes
de Valdez reconectan su legado isleño, con sus complejidades
históricas y políticas, con su experiencia actual en la
ciudad de Nueva York. Un espiral o talismán pintado conecta al
artista con sus antepasados taínos; la abreviatura de una palma
o un lagartijo evoca la flora y la fauna de la isla que es su hogar.
En
Ancestors with Sour Pineapple (Ancestros con piña agria), una
yuxtaposición irónica de lo antiguo y lo moderno, Valdez
observa la historia de su isla con un ojo incisivo pero nostálgico
a la vez. Este díptico, con superficie rayada y frotada a mano,
celebra las técnicas antiguas usadas en la cerámica taína;
con paneles dobles de espuma de poliestireno (Styrofoam), esta pintura
reconoce los productos de la tecnología moderna. Como Eva en
el paraíso, la mujer taína en su pintura confirma la inocencia
del pasado mientras evidencia el infortunado crecimiento de la "piña
agria" en la Española.
En una nueva pintura grande, Between Shock and Tenderness (Entre el
impacto y la ternura), Valdez despliega su figura dentro de un contexto
geográfico, usando líneas de latitud y longitud para ubicar
su posición en su trayecto. Sin embargo, la fuerza de esta pintura
no estriba en su odisea geográfica, sino en la construcción
imaginada del artista, una visión que elimina la geografía,
muy afín a la de Pedro Mir en su poema Hay un país en
el mundo.
A
menudo una figura sustitutiva entra a una pintura de Valdez. Con un
perfil o una silueta humana, la figura preside en función de
narrador. Interpreta signos y símbolos, traduce el español
o el inglés y define la identidad. Tanto autobiográfico
como universal, se le puede encontrar en Bilingual Profile (Perfil bilingüe)
o en Forest Cry (Grito del bosque). Coleccionando fragmentos de significado
presentados como ideogramas, re-forma y re-cuenta la historia del artista.
Al igual que otros exiliados y expatriados, esta figura suplente busca
conexiones y continuidad. Tejiendo memorias tropicales en realidades
urbanas, continúa su viaje, dejando sobre el lienzo huellas cerúleas,
alizarinas y ocres a lo largo de su camino.
Sandra Kraskin, Ph.D.
Historiadora y Directora de Arte de la Galería Mishkin en Baruch
College, The City University of New York.