Julio Valdez
Reflexiones Sobre su Retorno

Hemos tratado a Julio Valdez por tanto tiempo que casi no recordamos no haberle conocido. Estuvo en uno de los primeros grupos graduados de la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, la innovadora institución docente de arte y diseño afiliada a la Parsons School of Design fundada en La Romana, República Dominicana, en 1983. Y desde esos días hasta ahora, ha conservado la brillantez y el sentido de lo maravilloso que lo hiciera entonces sobresalir como joven artista.

Para Julio Valdez, el período de experimentación plástica, la adquisición de técnicas diversas y válidas, y la familiarización con la historia del arte, fue logrado con asombrosa facilidad, lo que constrastaba con los otros estudiantes de su grupo. Desde el comienzo estuvo en el camino de ser un artista. Tan profunda determinación era atípica entre sus compañeros, lo cual llamó nuestra atención, provocando la admiración de todos y hasta la envidia de algunos. Pronto lo contrataríamos para enseñar a pesar de ser escasamente mayor de quienes serían sus alumnos. Su talento era inconfudible. El profesionalismo había tomado dominio. Julio Valdez había aprendido cabalmente cada paso y su camino hacia el éxito y su reconocimiento estaba en progreso.

Desde que comenzó a ser incluido en galerías y exhibiciones que ahora son un lugar común para él, nos devolvió la confianza en que aún la calidad es recompensada. Estuvo siempre muy claro el por qué de tan incipientes y sostenidos premios, de la cuidadosa atención de críticos y coleccionistas. Como afirmación de la capacidad de trabajo y una sostenida e incontenible creatividad, ha sido un ejemplo contundente. Julio Valdez ha dejado poco o nada a la casualidad, minuciosidad que pauta su vida, se desborda en tareas complementarias que alcanzan hasta los detalles prácticos como el enmarcado y empaque, los arreglos de envío, y la concepción, diseño y supervisión de sus catálogos. En fin, nada se le escapa, nada es improvisado o fortuito.

Su arte es igual que su actitud hacia el trabajo. Su pintura y su grabado es meticuloso, de una cuidadosa experimentación, donde paso a paso se adviertan los rigores de una pertnaz laboriosidad y de una interminable autoevaluación. Cuando surge la novedad, g racias al claro dominio de la técnica, esta se siente calculada, hay pasajes que se adviertan como accidentes provocados, ambigüedades que se controlan, donde jamás hay caos ni nada que pueda advertirse como la intensidad que podría llamarse furia. Su obra resplandece con perfecta armonía y unidad. La esencial mezcla visual de Julio Valdez es a su vez melódica y lírica, como la música que escucha cuando trabaja. Y así, su imaginación crea incesantes símbolos personales para la humanidad, bestias y floras que emergen desde profundas y ricas intensidades hacia capas que se materializan como ambientes pintados con gracia y facilidad.

Este extraordinario pintor, grabador y dibujante nos obliga a tomar nota de su trayectoria. Con esta exposición en la galería de Altos de Chavón en La Romana, donde con atrevimiento afirmamos que su talento fue engendrado, honra sus raíces y muestra lo lejos que ha llegado en tan poco tiempo.

 

Dominique Bluhdorn, Presidente
Fundación Centro Cultural Altos de Chavón

Martha Vidal, Directora
La Galeria, Altos de Chavón

Stephan D. Kaplan, Rector
Altos de Chavón / La Escuela de Diseño